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Cañete de las Torres

El poblamiento de la zona se inició en épocas muy remotas, como puede verse en numerosos yacimientos arqueológicos. Las primeras noticias sobre la actividad humana en el término de esta villa coinciden con la revolución neolítica, cuya economía estaba representada por agricultores, agrupados en poblados. Cuenta con 3295 habitantes en una extensión de 104 km2 y con una altitud de 320 m sobre el nivel del mar.

Bastante significativos de la Edad del Bronce son los hallazgos obtenidos en superficie en Puentes Viejos, El Vilano, El Hornillo, Cabeza Lavada y, sobre todo, en el rico yacimiento de la Haza de la Virgen. Por su proximidad a Obulco (actual Porcuna), la civilización ibérica ha dejado constancia de su paso por Cañete. Aquí se encontraron animales esculpidos en piedra, monedas y cerámicas típicas de esta cultura, e incluso un recinto fortificado, el Cortijo Real.

Poblada en la época romana, y anteriormente por los iberos, se cree que se trata de Calpurniana, ciudad fundada por Calpurnio Pisón. Otras teorías aseguran que fue fundada por Cesar en el 45 a.C., aunque no hay certeza de ello. Aquí se preparó la batalla de Munda contra los hijos de Pompeyo. Una buena muestra de la etapa romana de Cañete de las Torres se encuentra en La Haza de la Virgen, en donde, según los más viejos del lugar, estuvo la ciudad antes mencionada de Calpurriana, en el callejón de los Moros, en la que varias esculturas talladas en la roca quedaron sepultadas con materiales de relleno arrojados por los vecinos, y en el Cortijo El Alamillo, que proporcionó una tabla de bronce con inscripciones en latín.. En otros lugares aparecen restos de tuberías de plomo, vestigios de construcciones , tumbas, monedas, molinos, útiles de labranza y cerámicas comunes y de lujo, tanto hispánicas como de importación, decoradas a molde y lisas.

La presencia visigoda en Cañete de las Torres se constata por la presencia de ladrillos con relieves de rosetas o inscripciones en los bordes, mientras que del tiempo de los musulmanes, que es cuando afloran los documentos de este pueblo con mayor profusión, sobre todo a partir del siglo X, quedan restos repartidos por distintas zonas del término municipal.

Durante la reconquista fue perdida y recuperada varias veces por los cristianos debido a su situación fronteriza. Finalmente la conquistó Fernando III dejándola bajo la jurisdicción de la ciudad de Córdoba; en 1293 el rey Sancho IV el bravo la cedió al señorío a don Alfonso Fernández de Córdoba. Cambió de manos hasta llegar al ducado de Medinaceli, que ostentó el marquesado hasta la extinción de los señoríos en el siglo XIX.

El municipio dista de la capital uno 49 km.